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2004-05-26

El amigo Dilettante

No puedo estar más de acuerdo contigo...

Sabiduría popular

Me resulta curioso oír hablar a la gente que utiliza muchos refranes. Primero, me admira su capacidad memorística (que yo voy perdiendo a [mis] ojos vista) y, segundo, me genera cortocircuitos mentales su uso del refrán como depósito de conocimientos. Sabiduría popular, que le llaman.

Los cortocircuitos tienen que ver con un hecho conocido: los refranes se contradicen unos a otros. Hasta tal punto es así que existía un juego, supongo que ya casi perdido del todo, en el que dos personas mantenían una "batalla de refranes", encadenando refranes y contrarrefranes, hasta que a uno se le acababan los recursos (recuerdo vagamente haber leído una de estas batallas en alguna novela). Servidor extrae una conclusión: ¿dónde está la sabiduría, si igual puedo decir blanco que negro? ¿Sabiduría? No, la comodidad de no pensar, de arrinconar la reflexión y abrazar el "dicen que".

Muchos refranes son perogrulladas de puro relleno y con rimas tontorras (los meteorológicos por ejemplo: en abril, aguas mil; marzo ventoso y abril lluvioso llevan a mayo florido y hermoso); hay consejos para navegantes sin criterio (hasta el 40 de mayo no te quites el sayo; el que no llora no mama); instrucciones para videntes de juicio limitado (dime con quien andas y te diré quien eres; el que no la corre de soltero la corre de casado); apreciaciones sexistas paleolítico/preconciliares (la que a los treinta no tiene novio tiene un genio como un demonio; la mujer y la sartén en la cocina están bien); máximas místicas gilipollas (a quien madruga dios le ayuda -no especifica qué dios; a mí me molaría especialmente Kali, que tiene brazos a porrillo-; dios aprieta pero no ahoga). Los ejemplos son numerosísimos. Tan pronto se cumplen como no se cumplen, o son tan inconcretos que no aportan ninguna información, o son tan obvios que no aportan ninguna información, o son tan estúpidos que no aportan ninguna información. Vienen a ser, de hecho, una versión sintética de la mayoría de las conversaciones, o una destilación de los lugares comunes más pacatos y trasnochados en forma de frase fácil de recordar para poder meter cucharada en cualquier circunstancia sin tener siquiera que currarse una frase propia. Very convenient para todos aquellos que prefieren hacerse un enema de vitriolo antes que quedarse callados. Es decir, casi todo el mundo.

Os recomiendo a todos el siguiente divertido juego: sustituid la segunda parte de cualquier refrán por "patada en los cojones"; por ejemplo: quien a buen árbol se arrima, patada en los cojones; a caballo regalado, patada en los cojones; al que madruga, patada en los cojones. El provecho obtenido es el mismo (ninguno) pero da mucha más risa.

Enviado por pipodols a las 01:00 | 0 Comentarios | Enlace


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